Tener un Cuerpo (CsO), de Lamberto Arévalo (Año 2002)

 

El conocimiento de la obra de un filósofo cuyas ideas violentan al pensamiento, se parece más a un entrenamiento espiritual que a un estudio estructurado de sus conceptos. En este entrenamiento (ahora) filosófico se hace evidente, como en pocas oportunidades, que el cuerpo y el alma experimentan las mismas pruebas… y que ambos deben querer atravesarlas si quieren recibir de dicho filósofo sus intensidades, sus señales y pensamientos. Entonces, “es deber tener un cuerpo”, dice Deleuze resonando con Spinoza. ¿Una nueva moral? ¿Una construcción y una creación ética? ¿Y estética?

Un cuerpo por empezar nunca preexiste, es siempre el resultado de una mezcla. Un cuerpo será así una potencia y una potencia siempre se definirá en su relación con otras potencias. Por eso cuando hablamos de Un cuerpo, este “Un” designa, siempre, una multiplicidad. Cuerpo, un sustantivo aplicable, virtual y actualmente, a infinitos registros. Cada pliegue, cada molécula, cada idea posee un Un múltiple y crea múltiples singularidades. Todo en el Universo tiene Un cuerpo.

Están los cuerpos materiales, vegetales, animales, humanos, cósmicos y hay más. Tenemos los cuerpos inmateriales, las sensaciones, las ideas, las percepciones. Por eso un cuerpo ya lo tenemos y siempre estamos haciéndolo.

Gilles Deleuze dirá que podemos decir: “un cuerpo, un pueblo, un mundo”, que no habrá diferencia de naturaleza entre estos términos. Aquí empieza a plantearse un problema-interrogante: ¿cómo se constituye un cuerpo, cómo se lo crea? Un cuerpo es ante todo un conjunto intenso. Un conjunto necesariamente informe pues la intensidad se presenta antes que la forma, es su naturaleza, su estado de presencia. Este cuerpo se maneja por coordenadas y no por ordenadas. Si hay órdenes son órdenes de sensación; un orden para y en cada nivel de sensación, que es lo que da consistencia y constituye al cuerpo en cada caso-tiempo en el que se halla implicado, dándole y creándole su estética singular, su territorio y sus flujos únicos… Por eso hablamos de coordenadas, en el sentido geográfico. Deleuze nombra Latitudes y Longitudes, a las líneas que recorren al cuerpo. Intensidades y Devenires.

 

Un Cuerpo multiplicidad no va a responder a un centro (Yo, Ente, Idea, Sujeto, Etc.) ni a una ley (Sistema, Estado, Estructura Religiosa, Etc.). Deleuze tomará de Antonin Artaud su creación poética del “Cuerpo Sin Órganos”, para convertirla en una fórmula conceptual por excelencia para los cuerpos, su funcionamiento y su composición o descomposición.

El "CsO" es un cuerpo sin organización, sin un orden preexistente; (un orden siempre es de carácter preexistente y deviene, en realidad, de un cuerpo-sujeto con voluntad de dominio; un cuerpo-sujeto que compone sus devenires de manera autoritaria y con el deseo de dominar a su voluntad inseparablemente de las voluntades que lo rodean, de allí su satisfacción y su realización. De allí que podemos llamar esclavo a un sujeto de dominio, pues antes que nada su voluntad es la esclava de su presencia). Sin ley trascendente que lo juzgue, ante el “CsO” la idea real o abstracta de Organización será sinónimo concreto de Organismo, Órgano, Estado, Aparato, Tribunal, Yo, Significado, Significante...Aquél que dice: “yo soy esto, vos sos así.” El “Gran Organizador” nato, “el buen juez”.

Es interesante resaltar que Deleuze no va a utilizar jamás el término energía, y sí va a llamar intensidad o fuerza a lo que recorre y llena el cuerpo sin órganos. Más aun, uno de sus conceptos más importantes va a ser Devenir – de ahí que hace rato que lo estemos utilizando, inevitablemente-. El Devenir será lo que nos asegure no quedar estratificados, endurecidos, tomados por la Organización. No hay Organización que no los tenga y que no esté atravesada por devenires, pero nunca deberíamos confundir lo organizado y su constitución con ellos, ¡es tan fácil hacerlo, imperceptibles como son!Los componentes intensivos del "CsO" serán líneas de fuerza que atraviesan y arrastran a cada "CsO" haciéndolos variar cada vez de Naturaleza según el acontecimiento que los envuelva. No habrá cambio de intensidad sin cambio de naturaleza para el "CsO". Así, no será la energía de un cuerpo lo que lo defina sino a qué Naturaleza pertenece según la fuerza que lo atraviesa.

 

El "CsO" Deleuziano es también una crítica política al sentido del cuerpo actual y capitalista.

Un breve y no acabado diagrama múltiple entonces.:

- El CsO es nómada. El Cuerpo capitalista es sedentario.

- El CsO está siempre en devenir y no se diferencia de él. El Cuerpo capitalista permanece siempre idéntico a un Yo, sea en su relación conciente o inconsciente.

- El CsO pertenece al orden del tiempo espiritual. El Capitalista al espacio-tiempo cronológico.

- El CsO es múltiple, su Ser es el del Devenir. El Capitalista responde a la idea del Uno, su Ser es una Unidad.

- El CsO siempre se está haciendo y creando. El Capitalista preexiste, viene dado y sigue o crea reglas fijas.

- El CsO es creativo, expresivo, intempestivo y sin imagen. El Capitalista es informativo, copia, reproduce una imagen-cliché.

- El CsO es exterior e interior a la vez y recorre un plano inmanente. El capitalista, su interior es siempre el resultado de un exterior que lo interioriza cada vez más y vive en un plano trascendente.

 

Por ello, otra vez, un camino en filosofía debe adquirir todo su sentido desde la perspectiva intempestiva que plantea su nombramiento como tal, o sea, camino para pensar –otra vez-, creación, funcionamiento, prueba, error, experimentación con diferentes materiales y máquinas, devenir con diversas expresiones, composición. Poner en marcha la Máquina para atravesar muchos caminos, y siempre en camino. “La Lógica debe ser como la ruta”, dirá Deleuze, uno debe estar allí siempre en movimiento, si te detenés te pisan.

 

¿Dónde están los Cuerpos Sin Órganos?

Algunos momentos nítidos en la vida del CsO:

- en el cine de Ozu, el primer cine de Wenders, en Godard, Syberberg, Sokurov

- en la música de Debussy, Messiaen, Mozart, Fripp, del Zen

- en la pintura de Bacon, Klee, Tintoretto

- en la filosofía de Spinoza, Nietzsche, Bergson, Foucault, Serres

- en la literatura de Artaud, Henry Miller, Melville, Rimbaud , Michaux

- en la danza butoh y contemopránea- en el teatro de Tadeus Kantor, el clown

- en la química de Prigogine

- en un devenir revolucionario: asamblea popular, cacerolazo, creaciones colectivas intempestivas, etc.

 

Pero, desde el origen de los tiempos se pasea el CsO, siempre diferente a sí mismo, confundiéndose en todo para que todo sea una intensidad singular...Para que cada gota de la ola sea distinta y gracias a su diferencia y unión intensiva nos haga quedar maravillados ante su estruendo, en una superficie que será también la nuestra, la de nuestro cuerpo y alma reunidos por la misma piel, la playa de nuestra vida. Por eso "lo más profundo es la piel" dijo Paul Valery. Porque hasta la más pequeña molécula de nuestro cuerpo "conoce" a su cuerpo sin órganos y sabe que allí anida su gracia. Por eso el ser es una multiplicidad y todo habla de y por él: una gota, un color, una idea, un animal, una molécula tienen el poder de hacer hablar al Ser, de hacerle conocer, experimentar, todo lo que el Ser por sí mismo no conocería.