Film Socialisme – Jean Luc Godard – Año 2010 (102 minutos)

Antes de su “Adiós al lenguaje” estuvo su Film Socialisme. Y antes, en 1979, Godard decía: “Un socialismo consistiría

en que las personas llegasen a entenderse a partir de lo que han visto. Debe haber momentos de socialismo en el

amor, el momento en que los trabajos del cuerpo o de los dos cuerpos entre sí no necesitan las palabras, o necesitan

la palabra en relación con los movimientos que se realizan en ciertos instantes... pero son cosas difíciles de hacer.

Necesito hacer eso en una película porque no me siento capaz de vivirlo. Vivirlo resulta enseguida tan violento…”.

 

Film Socialisme es una sinfonía en tres movimientos.

 

"Cosas así": en un crucero por el Mediterráneo viajan personajes muy diversos entre los que tienen lugar numerosas

conversaciones: un policía de Moscú, un criminal de guerra, un filósofo francés (Alain Badiou), una cantante

norteamericana (Patti Smith), un embajador palestino y un ex doble agente.

"Nuestra Europa": una noche, una niña y su hermano pequeño convocan a sus padres ante el tribunal de su infancia y les piden explicaciones sobre la libertad, la igualdad y la fraternidad.

"Nuestras humanidades": visita a seis lugares que son escenario de leyendas auténticas y falsas, Egipto, Palestina, Odessa, Hellas, Nápoles y Barcelona. 

 

Quizás uno de los films más radicales de un cineasta que siempre fue radical. Lejos de ser el final de una etapa, Godard realiza por primera vez un largometraje íntegramente en vídeo. Mezcla de todo haciendo surgir nuevas combinaciones plásticas, imágenes que empiezan, se crean y componen en nuestra mirada… Film Socialisme: “el dinero fue inventado para no mirar a los hombres a los ojos”. Film Socialisme, no solo nos mira a los ojos, nos los hace estallar.

 

Eisenstein siempre quiso filmar la versión cinematográfica de El Capital, de Marx. Kluge hizo su experimentación en función de lo que Eisenstein hubiese querido hacer. Godard recibe un fantasma, que lleva años esperando que alguien lo convoque. Y, nos lo muestra, no se parece a ningún otro. No hay dos fantasmas iguales, ya nos enseñó Bergman, todo depende quién los llame. Y Godard llama a los fantasmas, a las cosas y a las imágenes como nadie. 

La princesa Mononoke (1997)

Autor y Director: Hayao Miyazaki

Music: Joe Hisaishi - Productora: Studio Ghibli – Duración: 134 minutos

«Hace muchos años, la tierra estaba cubierta por bosques donde, en épocas pasadas, vivieron los espíritus de los

dioses. Por mucho tiempo, hombres y bestias existieron en armonía. Pero el tiempo pasó y la mayor parte de los

bosques fueron destruidos. Bestias gigantescas cuidaron de los bosques que sobrevivieron, guardando lealtad

al Gran Espíritu del Bosque. Aquellos eran días de dioses y demonios».

Esta hermosísima película desbancó en su país de origen el puesto de película más taquillera de la historia a 

“Titanic” de James Cameron. Después, la propia “Mononoke Hime” sería desbancada por el siguiente largometraje

de Miyazaki, “El viaje de Chihiro”

 

Curiosidades: Tras una irresponsable edición de Nausicaä del Valle del Viento, de Miyazaki , donde el metraje fue editado sin conocimiento ni consentimiento del estudio Ghibli, éste adoptó una política de "tolerancia cero" ante cualquier edición posterior fuera de la marcada por el propio estudio Ghibli. Por lo que al oír que Harvey Weinstein, de Miramax, deseaba recortar parte de La princesa Mononoke para hacerla más atractiva en el mercado, uno de los productores del estudio Ghibli le mandó una espada Katana auténtica con un único mensaje: "Sin cortes". Miyasaki, frente a esa anécdota, se limitó a decir: En realidad, fue mi productor el que lo hizo.

 

Texto de la película: «Cuando cortas la cabeza a un lobo, ésta aún puede morder»

 

Mononoke en japonés significa algo así como “espíritu de venganza”. Eso sí, olvídense de la venganza pequeño burguesa a la que estamos acostumbrados. Esta es una venganza afirmativa, una paradoja que sólo un artista japonés como Miyasaki nos puede mostrar y contar. No se sorprendan de quedar enamorados de La princesa Mononoke y que si tienen hijos salten de alegría cada vez que ellos les pidan que la vuelvan poner.